
El que con-trola
Comparsa con la autoría y la dirección de Francisco Jesús Amóros Martínez y música de Antonio Javier Camacho Sánchez.
Tipo: Político mangante.


Crónica..: Carnavaldecadiz.com
Suena un violín acompañado de una guitarra arpegiada.
«Dicen de mí, y no exagero, que somos los políticos unos embusteros, lucho por los intereses de este país, y no creas que me río de ti».
Imitando acento rajoyano o simplemente de tronco de los madriles, estos jóvenes comparsistas portuenses traen a la consulta del doctor Febrero, el de los locos, su repertorio para tenderlo en el diván. «Miro por mi pueblo, lucho por mi patria».
Políticos de carnaval para la presentación.
Bien escrita, bien musicada y bien interpretada, a pesar de que han huido del pleno una buena parte del público.
«Señor presidente, señores diputados, desde nuestro partido proponemos la modificación de la ley electoral».
En el primer pasodoble se maldicen nuevamente mientras se enjuagan la cara y le dicen al espejo:
«Rostros de tantas personas que me preguntan por qué he cambiado».
Políticos seducidos por el poder.
«Fue el diablo quien me dijo que tendré lujos y placeres, todo ha cambio de que mienta a este pueblo, que consiente».
La letra iba bien, pero después ya no.
Buena música, bien interpretada, a pesar de cierta irregularidad en su estructura,
un poco «caótica», aunque más bien deshilvanada.
«Señor presidente, señores diputados, desde nuestro partido proponemos la modificación del anteproyecto del código penal».
Uf, ojo por ojo diente por diente para el segundo pasodoble. A ver… «
Despiértate, hermano José, y vamos a presentarnos que aquí nadie nos conoce».
En el segundo pasodoble los niños de Córdoba se presentan en el cielo católico apostólico romano.
La cosa «prometía»… Sí, el pasodoble está como deshilvanado.
«Isabel Pantoja, no te pongas a llorar ahora». En el primer cuplé, con música un poco forzada,
le dice a la Pantoja que ahora no se queje.
Cuplé de comparsa.
Mentiras como verdades como puño en el estribillo.
«Y hablando del tema, la carita de Paquirrín, con esa peaso novia, la tiene que tené así…»
En el segundo cuplé, dale que te dale con el Paquirrín.
Este cuplé está un poquito mejor que el anterior, pero sólo un poquito.
«Presten atención, que todo da comienzo, bienvenidos a nuestro congreso».
Con esta bienvenida nos invitan a la sesión del popurrí.
«Que el pueblo perdona pero nunca olvida». Bueno, bueno…
«Que un buen gobernante nunca debe engañar»
(y un buen pueblo nunca debe olvidar).
«Señor presidente, a ver si se da cuenta que en realidad todo lo que usted recorta no sirve pa na».
En la siguiente cuarteta, iglesia y estado van de la mano.
«Yo, yo quiero, señor presidente, que usted se ponga a recordar todas las promesas que usted fue diciendo y que ha olvidado al gobernar».
Recortes a tutiplén y al compás de un cajón flamenco. «Póngase en la piel del trabajador».
Y ahora, como transformistas, estos políticos se transforman en el pueblo,
«se cambian de chaqueta», pero «son los mismos perros con distinto collar».
Se revolucionan y salen a la calle a pasear la revolución para terminar el popurrí y acabar su actuación,
ondeando la bandera blanca y verde, es decir, la de Andalucía.
En la consulta del doctor Febrero desconfiamos un poco de estos «políticos de carnaval»
porque lo cantado y propuesto huele un poco a institución eclesiástica en vez de oler a institución democrática.
No obstante, solemos dar cita para dentro de una semana a todo aquel que la necesite.
Pero ya se sabe que, al fin y al cabo, eso es cosa de los colgados del palco del jurado.

Crónica..: Diario de Cádiz.
Lo mejor de la presentación es el violinista que toca en una escena transformada
en el Congreso de los Diputados.
En el primer pasodoble, un tanto largo, les escribe, de aquella manera, a los políticos,
que son ellos mismos, que prometen «el cielo» pero que dan «el infierno».
En la siguiente, los difuntos José y Ruth le explican a San Pedro lo que les ha ocurrido.
Uff… Gran pena y edulcorante para una letra donde ahora los niños están seguros «aquí en el cielo».
Cuplé a la Pantoja con final para Paquirrín, su condena; de nuevo otra para él y para su hijo.
Popurrí con cambio de vestuario final.










































































